La tolerancia es mucho más que la aceptación pasiva del "otro". Lleva aparejada la obligación de actuar, y debe enseñarse, alimentarse y defenderse. La tolerancia exige que los Estados inviertan en las personas y en la realización de todo su potencial por medio de la educación, la inclusión y la creación de oportunidades, lo que implica la construcción de sociedades fundadas en el respeto de los derechos humanos, en que el miedo, la desconfianza y la marginación son sustituidos por el pluralismo, la participación y el respeto de las diferencias. [1]
Ban Ki-moon
Ex Secretario General de las Naciones Unidas

La Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución A/RES/51/95 de 1996, declaró el 16 de noviembre como el Día Internacional para la Tolerancia y pide a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura que siga coordinando las medidas de apoyo a la promoción y la educación en materia de tolerancia en asociación con otros organismos de las Naciones Unidas y organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales y que cada dos años presente un informe a la Asamblea General sobre la aplicación de la Declaración de Principios y el Plan de Acción de Seguimiento [2].

Un año antes de la mencionada resolución los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), adoptaron la Declaración de Principios sobre la Tolerancia, la que afirma que la tolerancia no es indulgencia o indiferencia, sino que es el respeto y el saber apreciar la riqueza y variedad de las culturas del mundo y las distintas formas de expresión de los seres humanos [3].

La mencionada Declaración describe la tolerancia no solo como un deber moral, sino como un requerimiento político y legal para los individuos, los grupos y los estados. Sitúa a la tolerancia en el marco del derecho internacional sobre derechos humanos, elaborados en los últimos cincuenta años y pide a los estados que legislen para proteger la igualdad de oportunidades de todos los grupos e individuos de la sociedad [4].

Existen diversas formas para poder luchar contra la intolerancia como es:

  1. Luchar contra la intolerancia exige un marco legal: Los Gobiernos deben aplicar las leyes sobre derechos humanos, prohibir los crímenes y las discriminaciones contra las minorías y debe garantizar un acceso igualitario a los tribunales de justicia, a los responsables de derechos humanos y a los defensores del pueblo.
  2. Luchar contra la intolerancia exige educación: La intolerancia nace a menudo de la ignorancia y del miedo a lo desconocido y de un sentido exagerado del valor de lo propio. Por eso, es necesario educar sobre el tema y enseñar la tolerancia y los derechos humanos a los niños.
  3. Luchar contra la intolerancia requiere acceder a la información: La mejor manera de combatirlo es promover leyes que protejan el derecho a la información y la libertad de prensa.
  4. Luchar contra la intolerancia requiere una toma de conciencia individual: debemos examinar nuestro papel en el círculo vicioso que lleva a la desconfianza y violencia en la sociedad y preguntarnos: ¿soy una persona tolerante? ¿Juzgo a los otros con estereotipos? ¿Rechazo a los que me parecen diferentes? [5].

Respecto a este Día Internacional, en el 2018, en colaboración con Youtube, en las Naciones Unidas se organizó un pase de cortometrajes de los “Creators for Change” (creadores del cambio) 2018 de YouTube, llevado a cabo en la Sede de la ONU en Nueva York, de igual forma los estudiantes seleccionados de entre los 750 participantes hicieron presentaciones sobre el tema [6].