“Dos gobiernos con todos sus recursos se aliaron para
perseguirnos y acabar con nuestros anhelos de
libertad para todo un pueblo esclavizado. Desde
entonces muchos de nuestros amigos fueron
arrestados y entregados a las autoridades
mexicanas en la frontera sin cubrir ningunas fórmulas
legales, y asesinados de este lado de la línea.”
Ricardo Flores Magón
Periodista

 

El día 15 de junio de 1911, la policía de Los Ángeles, California, aprehendió a los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón, y a sus compañeros Librado Rivera, Antonio P. De Araujo, y Anselmo L. Figueroa. Se les acusó de violar de Ley de Neutralidad .[1]

Los hermanos Flores Magón, Enrique, Jesús y Ricardo, dedicaron su vida a mejorar la calidad de vida de los grupos obreros, campesinos y pobres en general. Fueron precursores de la revolución mexicana. Lucharon contra el gobierno de Porfirio Díaz y su sistema, inconformes con su reelección, sus impuestos y su manera tan sutil de manejar la justicia a su provecho. Para contrarrestar estos actos e informar, concientizar y sensibilizar al pueblo, crearon en 1900 el periódico “Regeneración” (1900). En sus páginas había críticas al gobierno, y siempre se citaban el artículo 7 de la constitución en curso: “la libertad de imprenta no tiene más limites, que el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública”. Con ello querían hacer valer sus derechos .[2]

El contenido de “Regeneración” fue pretexto para varias detenciones a los hermanos Flores Magón. Una de esas ocasiones fue cuando Ricardo publicó un texto donde demandaba la renuncia de Díaz, y convocaba a los industriales y pequeños empresarios mexicanos a resistir la monopolización extranjera y los altos impuestos: “Todos esos ferrocarriles matan toda la industria y todo el comercio, porque por su alta tarifa de fletes, las empresas ferroviarias ganan la utilidad que podrían percibir el comerciante o el industrial”, decía. Como resultado, fue confinado a prisión en la cárcel de Belén. Otro de sus encarcelamientos –arbitrario, sin juicio– se debió a la publicación de una caricatura sobre Porfirio Díaz y los ataques a Bernardo Reyes y su segunda reserva. La ilustración llevaba por título: “Ultraje a oficiales públicos”. [3]

Cuando Francisco I. Madero llegó a la presidencia gracias a la revolución, se convirtió en el hombre más poderoso de México. Más, no podía convencer a un libertario como Ricardo Flores Magón, quien en 1911 lo criticó en “Regeneración” en 1911: le dedicó una diatriba denunciando el gran número de traiciones que, según decía, Madero había cometido contra los integrantes del Partido Liberal (engaños y delaciones que los habían llevado a la cárcel y la muerte) .[4]

Madero, sin embargo, le ofreció la vicepresidencia de la República. Ricardo Flores Magón jamás podría aceptarla, pues ante todo respondía a su conciencia y dignidad. Al rechazarla, pronunció las siguientes palabras: “Aceptar yo esto es consentir en su política débil, vacilante, que traiciona la confianza del pueblo…. Si cree que nos puede comprar a expensas de la sangre del pueblo, se equivoca totalmente” .[5]

Inmediatamente después, el 15 de junio, fue aprehendido junto con su hermano Enrique y sus compañeros. Las instalaciones de “Regeneración” fueron saqueadas posteriormente, y se sentenció a los libertarios a 23 meses a la isla McNeil, penitenciaria federal estadounidense.