“Hoy en el mundo de la libertad, el mayor
orgullo es ‘Ich bin ein Berliner’ (‘Soy berlinés’)
, todos los hombres libres, dondequiera que
vivan, son ciudadanos de Berlín. Y, por lo
tanto, como hombre libre, me enorgullecen las
palabras ‘Ich bin ein Berliner.”

John F. Kennedy
Ex Presidente de EUA

 

El 9 de noviembre de 1989, la población alemana de manera pacífica, sin derramar sangre o disparar un arma de fuego, derriba el Muro de Berlín, que dividió por casi tres décadas la capital alemana conllevando a la reunificación de Alemania y simbolizando con ello, el fin de la Guerra Fría y a la construcción de un nuevo orden mundial de consecuencias insospechadas.

Cuando el bando de los Aliados ―grupo de países occidentales, incluidos Reino Unido, los Estados Unidos, Francia y la Unión Soviética― consigue derrotar al régimen nazi, después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) en las conferencias de Yalta y Potsdam estas potencias vencedoras acordaron dividir a Alemania en cuatro zonas de ocupación: Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos ocupan el oeste, el noroeste y porciones del sur, y la Unión Soviética ocupa el este. Las secciones ocupadas por Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos se convierten en Alemania Occidental ―República Federal de Alemania (RFA)― y para escudarse militarmente crean la Organización del Atlántico del Norte (OTAN) y la región soviética, en Alemania Oriental ―República Democrática Alemana (RDA)―. En Alemania Occidental se concretó el modelo capitalista impulsado por los Estados Unidos, favorecedor de las empresas y la economía privada; bajo un sistema político democrático liberal de gobierno. En Alemania Oriental, se organizó un sistema socialista y de economía centralizada propio de la Unión Soviética, donde el Estado controla todos los servicios y medios de producción[1]

Berlín quedó en territorio soviético, y también es dividida, en las zonas este y oeste, quedando como un enclave capitalista en el recién formado estado socialista, lo cual generó las primeras inconformidades del gobierno de la RDA, iniciando paulatinamente la Guerra fría y la división en dos bloques el occidental-capitalista y el oriental-comunista. Así, la vida resulta muy diferente en cada lado. En Alemania Occidental el nivel de desarrollo que alcanzan es rápido y alto, debido a la ayuda del Plan Marshall de EE.UU (1948-1961) En el lado Oriental al inicio con la política de nacionalización y planificación de la economía se logró un desarrollo industrial y la recuperación de los daños ocasionados por la guerra; además de garantizar a la población el acceso general al trabajo, la educación, la salud y una posición más igualitaria de las mujeres, sin embargo, la diferencia en el desarrollo, del lado capitalista con la ayuda económica de los EEUU era superior al de la RDA, el gobierno de corte estalinista autoritario impidió la organización de los obreros y su participación en la planificación económica y socialista, ejerciendo un fuerte control sobre la población[2]

Mientras en el resto de la RDA el libre tránsito hacia la RFA estaba prohibido, en Berlín, por los acuerdos de Potsdam, el paso era prácticamente libre, era una frontera abierta dentro de la llamada Cortina de Hierro. El paso llevaba una gran cantidad de trabajadores obreros y profesionistas de la RDA al lado occidental, de tal manera que las dos Alemanias decidieron la construcción de un muro material, la RFA para detener la caída de capital humano, y en la RDA para evitar que los alemanes orientales fueran en búsqueda del “progreso”. El 13 de agosto de 1961, la RDA con el acuerdo de la Alemania occidental el jefe de las fuerzas de seguridad de Alemania Oriental, Erich Honecker, ordena a la policía y al ejército levantar una cerca de alambre de púas. En los siguientes días inicia la construcción de barricadas de concreto, a lo largo de 45 kilómetros que dividían en dos a Berlín y 115 kilómetros que rodeaban la parte oeste para separarse de la RFA. Se prohibió a los berlineses occidentales ingresar a Berlín Oriental, salvo con permiso especial. Tiempo más tarde, el 3 de septiembre de 1971, las conversaciones entre los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética conducen al Acuerdo de Cuatro Potencias sobre Berlín, un decreto para mejorar las condiciones para los berlineses occidentales y facilitar el viaje hacia y desde Alemania Occidental y Berlín Occidental, así como los viajes de los berlineses occidentales al este. Esto fue consecuencia de un hecho: entre 1961 y 1988, más de cien mil ciudadanos de la RDA intentaron saltar el muro para escapar al sector Occidental. Según la página oficial de la ciudad, alrededor de unas ciento cuarenta personas fallecieron al intentar huir, por culpa de los disparos de la policía[3]

El 9 de octubre de 1989, una multitud sin precedentes ―setenta mil personas― se manifiesta pacíficamente en el centro de Leipzig exigiendo libertad de paso. Por primera vez se atreven a pasar por la temida sede de la Stasi, la policía secreta de la República Democrática Alemana. "¡Wir sind das Volk!", van cantando: "¡Somos el pueblo!". Una semana después, más de cien mil personas abarrotan de nuevo el centro de Leipzig, y las protestas pronto se extienden por toda Alemania Oriental. El 4 de noviembre, otros cientos de miles de personas se manifiestan en Alexanderplatz, Berlín oriental, pidiendo una reforma democrática: fue una de las movilizaciones más importantes en la RDA. Finalmente, cinco días después, el 9 de noviembre, un militar de alta graduación anuncia que se darán pases para cruzar hacia la república Federal de Alemania. “La gente puede ir, no hay problema”, declara, y cuando un periodista pregunta: “¿A partir de cuándo, señor?”, su respuesta es: “A partir de ahora”. En poco menos de dos horas, una multitud se vuelca al muro. Los guardias se ven superados por su entusiasmo, simplemente, no hacen nada[4]

Un año más tarde, el 3 de octubre del año 1990 se hizo efectiva la Reunificación de Alemania, poniendo fin a un país dividido por la Guerra Fría, se firmó el Tratado de Unificación que hizo que las cuatro potencias (los Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y la Unión Soviética) renunciaran a sus derechos, logrando la reunificación definitiva y la constitución nuevamente de una sola nación. A raíz de este acontecimiento, cada 3 de octubre se celebra en el país el Día de la Unidad Alemana.

La Caída del Muro de Berlín, es uno de los principales sucesos del siglo XX y de los últimos tiempos. Marcó el fin de una era tanto en la historia alemana como en la historia europea y mundial. Este cambio tan radical después de casi tres décadas de división impulsó decisivos cambios en el rumbo ideológico, político y económico no solo de Alemania una vez reunificada, sino también de muchos países europeos. En la primera elección conjunta a finales de 1990, gano Helmut Kohl; la unificación trajo consigo la disminución de la tensión militar de la zona, y la reducción de los gastos en esa área, por la salida de los ejércitos extranjeros y las representaciones militares en territorio alemán. En el plano económico, se iniciaron las privatizaciones de empresas estatales en la RDA, y se generaron cuantiosos subsidios para paliar las debilidades en la economía y nivel de vida de los alemanes radicados en la RDA. Todo esto implicó un periodo de transición muy difícil para las finanzas de la naciente república ya reunificada, se elevó la tasa de desempleo y la inflación, el Producto Interno Bruto cayó de manera significativa. Durante los años siguientes la diferencia de los trabajadores alemanes continúa, en la ex RDA persiste la inflación, la desocupación y la diferencia salarial con la parte occidental. Los trabajadores de Occidente venían de sufrir varias derrotas que les permitió a los países imperialistas (sobre todo a Gran Bretaña y EE.UU.) imponer lo que se llamó el “neoliberalismo”.

Las transformaciones políticas en Alemania continúan y son importantes, todavía puede notarse una división invisible que dejo el antiguo muro, sin embargo, la sociedad ha apostado por el reencuentro, aun cuando en la actualidad han surgido de manera preocupante expresiones nacionalistas que tanto dolor causaron en el pasado, grandes sectores de la sociedad con las cicatrices de la división todavía frescas, con capacidad resiliente, buscan la convivencia en paz entre ellos, como con el resto de Europa.

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