“Los programas destinados a la primera infancia son
un medio importante de garantizar los derechos de
los niños de corta edad. En la actualidad sabemos lo
decisivos que son los primeros años para mejorar el
bienestar de los niños y prepararlos para ingresar en
la escuela primaria mediante un viaje seguro a través
de la educación y una vida sana y productiva después
de ella.”

Irina Bokova
Directora General de la UNESCO

 

El 4 de noviembre de cada año se celebra el Día de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), tratándose de una ocasión para afirmar todos y cada uno de los logros conseguidos por la mencionada organización.

La visión fundadora de la UNESCO nació en respuesta a la Segunda Guerra Mundial, marcada por la violencia racista y antisemita. Al finalizar dicha beligerancia, los gobiernos de los países europeos que enfrentaron a la Alemania nazi y a sus aliados se reunieron en Inglaterra para establecer y mejorar un sistema educativo, contribuyendo en la medida de lo posible a una verdadera cultura de paz mundial. Así, en noviembre de 1945 se celebró en Londres, justo al concluir la guerra, una conferencia de las Naciones Unidas para establecer una organización educativa y cultural. Con el impulso de Francia y Gran Bretaña ―ambos, países muy afectados por el conflicto―, la UNESCO entró en funciones el 4 de noviembre de 1946, con el apoyo de 37 Estados ―entre ellos, México―. Al final de la conferencia, los 37 Estados firmaron la Constitución que marcó el origen de la UNESCO. Dicho documento entró en vigor en noviembre de 1946, después de ser ratificado por veinte países.[1]

La UNESCO se integra por :[2]

  • La Conferencia General, la cual se compone de los representantes de todos los Estados Miembros de la Organización. Se reúne cada dos años, con la participación de los Estados Miembros y de los Miembros Asociados. Igualmente se invita a participar, en calidad de observadores, a Estados no miembros, organizaciones intergubernamentales, organizaciones no gubernamentales y fundaciones.
  • El Consejo Ejecutivo, consejo de administración de la UNESCO. Prepara el trabajo de la Conferencia General y vela por la adecuada ejecución de las decisiones.
  • La Secretaría, rama ejecutiva de la organización. Está integrada por la Dirección General y su personal. Alrededor de setecientos miembros de esta dirección trabajan fuera de la sede de la UNESCO, en las 65 oficinas de todo el mundo.

Con respecto a la educación y la ciencia, este organismo asigna particular prioridad a la erradicación del analfabetismo: su principal objetivo es que ningún niño debe permanecer al margen de una educación básica. En cuanto a la materia de comunicación y cultura, la UNESCO promociona la libre circulación de las ideas por medios audiovisuales, y fomenta la libertad de prensa y la preservación de las entidades culturales.[3]

En la actualidad, la Organización apoya programas y políticas científicas que son plataformas para el desarrollo y la cooperación. También defiende la libertad de expresión, un derecho fundamental y una condición esencial para la democracia y el desarrollo. De igual forma, la UNESCO ayuda a los diversos países a adoptar normas internacionales y gestiona programas que promueven la libre circulación de las ideas y el intercambio de conocimientos.[4]

Desde la fundación de la UNESCO, México ha tenido un papel fundamental ya que fue uno de los 14 países en formar la primera Comisión Provisional y el séptimo país en firmar el Acta Constitutiva. Por otro lado, también México cuenta con más de 500 escuelas incorporadas a la Red del Plan de Escuelas Asociadas a la UNESCO y 20 cátedras UNESCO. Aunado a ello, México es depositario de una vasta diversidad cultural y patrimonial que la UNESCO ha reconocido y prestado sus mejores servicios para su salvaguarda. México ha inscrito 33 sitios culturales, naturales y mixtos en la Lista del Patrimonio Mundial, cuenta con 7 manifestaciones incorporadas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial y 9 elementos reconocidos con valor documental excepcional en el Programa de Registro Memoria del Mundo. México mantiene 42 sitios excepcionales enlistados en el Registro de Reservas de la Biosfera. Además, a nivel mundial ocupa el quinto lugar con mayor cantidad de sitios inscritos en esta lista, y primer lugar en Latinoamérica.[5]

También debemos recordar las aportaciones de intelectuales mexicanos como Jaime Torres Bodet reconocido como uno de los más grandes educadores de México y que fungió como director general de la UNESCO de 1948 a 1952. Fue el encargado de diseñar e instrumentar importantes campañas de alfabetización, fomentó la reconstrucción de los sistemas escolares, amplió la presencia de la organización en el mundo, promovió el acceso de las mujeres a la educación y concibió el desarrollo cultural de los pueblos como una condición importante para el mantenimiento de la paz internacional.[6]

México ha logrado, crear un buen prestigio, como consecuencia de su actuación histórica en el organismo, ha ganado considerable presencia, ante la Organización. México es un líder generalmente reconocido en su grupo regional, interlocutor obligado y respetado para todos los miembros, en asuntos importantes como educativos y culturales por la seriedad y experiencia en esos temas.

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