Hasta que las mujeres y las niñas, que constituyen la mitad de la humanidad, vivan sin miedo, sin violencia y sin inseguridad diaria, no podremos afirmar realmente que vivimos en un mundo justo y equitativo.[1]
Antonio Guterres
Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas
2018

La Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de diciembre de 1993 en su resolución A/RES/48/104, proclamó solemnemente la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, e insta a que se hagan todos los esfuerzos posibles para que sea universalmente conocida y respetada. [2]

Posteriormente el 7 de febrero 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas mediante su resolución A/RES/54/134, designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer e invitando a gobiernos, organizaciones internacionales y a ONG a tomar cartas en el asunto y coordinar actividades todos los años sobre esta fecha que eleven la conciencia pública en cuanto a este tema. [3]

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.” [4]

En forma general, la violencia se manifiesta de forma física, sexual y psicológica e incluye:

  • Violencia por un compañero sentimental (violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, femicidio);
  • Violencia sexual y acoso (violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético);
  • Trata de seres humanos (esclavitud, explotación sexual);
  • Mutilación genital, y
  • Matrimonio infantil. [5]

Cabe destacar que en el año 2008, se creó la campaña ÚNETE para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres, con el objetivo de aumentar el nivel de concienciación sobre el problema, al igual que la formulación de políticas para solventarlo y a través de la canalización de recursos hacia esfuerzos que pongan fin a la violencia contra mujeres y niñas en todo el mundo. [6]

De igual forma en 2009, ONU Mujeres lanzó la campaña Di NO. ÚNETE, designando el 25 de cada mes como Día Naranja, con el objetivo de movilizar a la sociedad civil, activistas , gobiernos y el Sistema de la ONU para que juntos amplíen el impacto de la campaña del Secretario General, ÚNETE para Poner Fin a la violencia contra las Mujeres. [7]

Aunque se han creado diversas campañas y declaraciones, aún queda un largo camino por recorrer debido que, hasta la fecha, solo dos de cada tres países han prohibido la violencia doméstica, mientras que en 37 estados todavía no se juzga a los violadores si están casados o si se casan posteriormente con la víctima y en otros 49 estados todavía no existe legislación que proteja a las mujeres de la violencia doméstica. [8]

En este sentido la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de no dejar que nadie se quede atrás, no podrá cumplirse sin primero poner fin a la violencia contra mujeres y niñas. [9]