El empoderamiento de las mujeres y las niñas rurales es esencial para construir un futuro próspero, equitativo y pacífico para todos en un planeta sano. Es necesario para lograr la igualdad entre los géneros, garantizar un trabajo decente para todos, erradicar la pobreza y el hambre y adoptar medidas relacionadas con el clima.
António Guterres
Secretario General de las Naciones Unidas

El 18 de diciembre de 2007, la Asamblea General de Naciones Unidas mediante su resolución A/RES/62/136, designó el 15 de octubre como el Día Internacional de las Mujeres Rurales, en la cual reconoce “la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural” [1].

Se estima que las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43 por ciento de la mano de obra agrícola: realizan tareas intensas, trabajan muchas horas y de manera informal, están mal remuneradas, tienen escasa protección social o seguridad de los ingresos [2]Sin embargo, ONU Mujeres señala que, las campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor [3].

De igual forma las mujeres y las niñas son las responsables de la recolección de agua en el 80% de las viviendas sin acceso a agua potable. Este trabajo arduo será aún más laborioso a medida que la carencia de agua sea mayor. Respecto a los países donde se depende mayormente de combustibles como carbón, leña, estiércol o residuos vegetales para cocinar, las mujeres representan 6 de cada 10 muertes prematuras debido a la contaminación del aire de la vivienda [4].

En este Día Internacional de las Mujeres Rurales, ONU Mujeres insta a la comunidad internacional a trabajar con las mujeres y las niñas rurales en todo el mundo, y a invertir en infraestructura, servicios y protección social sostenibles para cambiar radicalmente sus medios de vida, bienestar y resiliencia [5].

Respecto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el progreso está siendo demasiado lento como para que se logren los ODS de aquí a 2030, ya que pese a los avances registrados en algunos frentes, continúan existiendo desigualdades de género en todas las dimensiones del desarrollo sostenible [6].