“Debemos acabar con el estigma social y la privación económica
al que se enfrentan las viudas; poner fin al elevado riesgo de abuso
 y explotación sexual; y eliminar los obstáculos en el acceso
a los recursos y a las oportunidades económicas que limitan su futuro”
Ban Ki-moon
Secretario General de las Naciones unidas
2015

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró en el año 2011 el día 23 de junio como el primer Día Internacional de las Viudas con el fin de darles un reconocimiento especial, ya que millones de mujeres en el mundo sufren de pobreza, aislamiento, violencia, falta de vivienda, enfermedades y discriminación en lo que respecta a la ley y a las costumbres de varios países[1].

Muchas mujeres en todo el mundo tienen una condición social intrínsecamente relacionada con la del esposo. Al enviudar, enfrentan la denegación de sus derechos humanos como el derecho a la herencia, a la tierra; además de que pueden sufrir rituales de sepultura. Muchas de ellas están en riesgo de perder su vida y pueden violentarlas con otras formas de abuso. [2]

En gran cantidad de países, la viudez constituye una institución de baja condición social y se suele limitar los derechos de estas mujeres siguiendo tradiciones que les prohíben heredar. Esta condición las lleva a estar inseguras financieramente y se ven obligadas a buscar trabajos informales, o inclusive llegar a la prostitución para poder sostenerse[3].

Asimismo, los hijos de las viudas se ven afectados de manera emocional y económica. Uno de estos ejemplos es cuando las madres tienen que retirar a sus hijos de las escuelas y depender de su trabajo[4].

Las viudas están en mayor riesgo de sufrir violencia que otras mujeres, especialmente en países asiáticos o africanos ya que al no gozar los derechos de propiedad y herencia, se ven vulneradas a sufrir abusos dejándolas en una condición de extrema pobreza y desatención. Además, en algunos países se les obliga a realizar rituales degradantes y riesgosos[5].

La situación de vulnerabilidad de una viuda durante y después de un conflicto es apremiante. Antes de quedar viuda una mujer normalmente sufrieron la pena de ver a sus esposos torturados, mutilados o sufriendo otro tratamiento cruel o inhumano. Ellas mismas pudieron ser sujetas a alguna violencia durante el conflicto como sucede con las viudas de Ruanda, Afganistán o Iraq. Este maltrato puede tener un impacto negativo sobre las inversiones en materia de paz y seguridad, contribuyen al ciclo de la pobreza, genera descontento e inseguridad y, en última instancia, desafía a la democracia y a la seguridad sostenibles[6].

Es imperativo poner fin a los estigmas sociales y las privaciones económicas que sufren las viudas para así evitar abusos en su contra. Igualmente, se deben eliminar los obstáculos para que ellas puedan acceder a los recursos económicos, defender sus derechos como al de heredar, a la propiedad y a la tierra. [7]

Empoderar a las viudas y llevarlas al pleno disfrute de sus derechos humanos, les dará la oportunidad de desarrollar una vida después del duelo. No sólo para su propio crecimiento, sino también para ayudar a la protección de sus hijos y frenar un ciclo de pobreza y privaciones[8].

Las severas violaciones de los derechos humanos de las viudas, tiene origen en la equívoca percepción de que la mujer posee un valor inferior al hombre. El Día Internacional de las Viudas, debe servir como motivo para reafirmar la igualdad entre géneros, debe buscar un fin a la discriminación y ofrecer en vez la garantía a esas mujeres de labrar su futuro y asegurar su participación en la sociedad[9].