“La violencia sexual en los conflictos es una
amenaza para nuestra seguridad colectiva y una
tacha en nuestra humanidad común. Se usa como
táctica de guerra, para aterrorizar a la gente y
desestabilizar sociedades.”

António Guterres
Secretario General de las Naciones Unidas
 

La Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante su resolución A/RES/69/293, proclamó el 19 de junio como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos[1] , teniendo como objetivo sensibilizar sobre la necesidad de poner fin a la violencia sexual relacionada con los conflictos, honrar a sus víctimas y supervivientes en el mundo y rendir homenaje a quienes han dedicado su vida a luchar para acabar con este tipo de delitos[2].

El 19 de junio de 2008 fue cuando el Consejo de Seguridad emitió la resolución S/RES/1820(2008), donde condenó la violencia sexual como una táctica de guerra e impedimento para la consolidación de la paz[3].

En el informe de 2015, el Secretario General de las Naciones Unidas señaló que la expresión “violencia sexual relacionada con los conflictos” abarca las violaciones, la esclavitud sexual, la prostitución forzada, los embarazos forzados, la esterilización forzada y todos los demás actos de violencia sexual de gravedad comparable contra mujeres, hombres, niñas o niños con vinculación directa o indirecta (temporal, geográfica o causal) con un conflicto[4].

Asimismo, en el Informe de las Naciones Unidas de 2018 se hizo hincapié en 19 situaciones de distintos países, constatando que en algunos casos la violencia sexual relacionada con los conflictos ha sido una expresión de odio racial, incluso de “depuración étnica”, por lo general acompañada de insultos con base en la identidad y la presunta afiliación de la víctima[5].

Es importante recordar algo: en el caso de los hombres víctimas de la violencia sexual, ésta sigue envuelta en un velo de tabúes culturales, con pocas, si acaso, redes de apoyo disponibles. Más de sesenta países todavía no incluyen a las víctimas de sexo masculino en el ámbito de la legislación sobre violencia sexual, y muchos hombres y niños varones permanecen en silencio por miedo al ostracismo o a acusaciones de homosexualidad[6].

En cuanto a la Corte Penal Internacional, incluye a la violación y algunas otras formas de violencia sexual en la lista de crímenes de guerra, y en la de actos integrantes de crímenes de lesa humanidad, cuando se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil[7].