"Soldados: soy inocente; mi delito es haber luchado en la prensa por la felicidad de Guerrero. Ojalá y mi sangre haga la felicidad de mi querido estado"
Eusebio Santamaría Almonte
Médico, periodista, poeta, precursor de la Revolución Mexicana
 

Eusebio Santamaría Almonte nació en Cutzamala, Guerrero, el 8 de mayo de 1869. Bisnieto de Don José María Morelos y Pavón, fue un médico, poeta y precursor de la Revolución Mexicana en su estado[1]. Fue sacrificado el 5 de junio de 1901 por fuerzas gubernamentales en la cañada del Zopilote, Mezcala, Guerrero, por su activismo y denuncias periodísticas y su adhesión al Plan de Zapote, primera rebelión social del siglo xx por reivindicaciones sociales, contra Porfirio Díaz.

Eusebio dejó Cutzamala en diciembre de 1884 para aprovechar una beca en la ciudad de Chilpancingo. Gracias a su dedicación al estudio, se la había conseguido su tío, Simón Vázquez. Ingresó como alumno en enero de 1885, y al terminar la preparatoria donde sobresale como excelente alumno, buen orador y exquisito poeta, emigró a la Ciudad de México, aspirando convertirse en abogado para poder combatir al porfirismo. Sin embargo, cambió estos propósitos y optó por estudiar medicina, para ayudar a aliviar la ceguera de su tía Mercedes quien era su fuente principal de ayuda económica[2]. La tesis de su examen profesional se llamó Tifo exantemático [3].

En 1891, con otros estudiantes miembros de la Sociedad Literaria Estudiantil Cuauhtémoc fundó el periódico El Micrófono. Poco después, en 1893, editó la revista El Álbum de la Juventud, de la cual fue director

Para combatir la tiránica actuación del gobernador de Guerrero el porfirista Antonio Mercenario, el 01 de enero de 1891 en unión de otros jóvenes guerrerenses funda el periódico de combate El Eco del Sur, medio de expresión para el pueblo guerrerense donde evidenciaba y criticaba al mal gobierno además de atacar la imposición de gobernadores en Guerrero por parte del Presidente Porfirio Díaz. Durante ese periodo defendió al pueblo guerrerense lo que les valió ser perseguidos por el gobernador Mercenario, refugiándose en la Ciudad de Cuautla. El grupo de jóvenes guerrerenses profesionistas estaba integrado por: Rafael del Castillo Calderón, Aurelio Velázquez, Fortino Arellano, Genaro Ramírez, Miguel Román, Florentino Ventura, Inocente Román, Alberto Jiménez, Salustio Carrasco Núñez, Blas Aguilar, Sabino Arroyo, Agustín Arcos, Margarita Viguri y José Aristeo Córdoba, entre otros[4].

Eusebio, junto con los jóvenes guerrerenses, participaron en el movimiento opositor al dictador Porfirio Díaz que encabezaba en Guerrero el abogado Rafael Castillo Calderón, ante el fraude electoral que le hicieron la sociedad civil mostro una fuerte resistencia y realizaron grandes movilizaciones en el estado, aunado a la fuerte oposición que los jóvenes seguidores mantuvieron desde otras trincheras. Para suavizar la situación Mercenario obligado por Díaz renuncia el 15 enero 1901 y nombra como gobernador interino al político poblano el hacendado Agustín Mora para convocar a elecciones, sin embargo, frustrando las esperanzas de la población de consolidar en la nueva contienda el triunfo del candidato popular, se anuncia que Mora, quien en poco tiempo se había ganado el repudio de la gente por su ambición y trato déspota, sin separarse del cargo sería ilegalmente el candidato oficial, lo cual genera efervescencia en el movimiento, decidiendo que de no respetar el proceso electoral se irían a las armas[5].

Las fuerzas federales conociendo la situación acosaban a Castillo y su gente, ante lo cual estos precipitaron sus planes y el 8 de abril en la plaza de Mochitlán, Don Rafael, Anselmo Bello y Eusebio Santamaria responsables de las agitaciones del estado definirían el rumbo de su movimiento en contra de la dictadura porfirista. El joven médico hace el llamado a dejar de pelear por gobernadores impuestos y declarar la guerra abierta a Díaz, y proclamar un plan donde desconocerían el régimen porfirista. La autoridad militar al enterarse de la reunión, desplegaron fuerzas armadas en Tixtla y se dirigieron a detener a los rebeldes, quienes ya se habían replegado y atrincherado en la hacienda.

Mientras tanto Díaz había enviado desde la Ciudad de México al coronel Victoriano Huerta quien inmediatamente al llegar a Guerrero y ponerse al tanto de la situación se dirigió a la casa de Anselmo, detuvo a su esposa Modesta Godínez y a sus dos pequeñas hijas a quienes entrego a las tropas, golpeadas, y vejadas causando la muerte de la más pequeña las mantuvieron detenidas para presionar a los rebeldes además, Huerta al no poder apresar a los rebeldes, en escarmiento reúne a todos los hombres del pueblo y los fusila, dejando más de cincuenta muertos[6].

Los revolucionarios al enterarse de la llegada de Huerta, deciden el 21 de abril de 1901 institucionalizar su movimiento, hombres y mujeres abandonaron la hacienda y se detuvieron bajo el árbol de un zapote prieto de abundante copa y sombras generosas, en Mochitlán y ahí redactaron su histórico plan revolucionario, lo firmaron, don Rafael Castillo Calderón Anselmo Bello y Eusebio S. Almonte, entre muchos otros presentes. Fue un pronunciamiento político, y posterior levantamiento armado, se le atribuye ser uno de los primeros pronunciamientos formales en contra de la dictadura de Porfirio Díaz, así como uno de los antecedentes más remotos de la Revolución mexicana de 1910 con un claro contenido social y principalmente agrarista. El Plan del Zapote como se le llamó, también fue apoyado desde el centro del país por los hermanos Flores Magón, Daniel Cabrera del periódico el hijo del Ahuizote, entre otros considerados todos precursores de la Revolución mexicana[7].

Los planteamientos principales del Plan del Zapote eran: el desconocimiento del régimen porfirista y del entonces impuesto gobernador de Guerrero, Agustín Mora; reformas a la Constitución de 1857 con la finalidad de adaptarla a las necesidades de los campesinos y los obreros, y el reparto de tierras y haciendas de los latifundistas. Así mismo, llamaba a la defensa del sufragio efectivo y la oposición a la reelección en los puestos públicos. Después de leerlo, todos juraron defenderlo y propagarlo el plan y se pusieron en marcha para combatir al gobierno local y federal[8].

Victoriano Huerta persigue a los rebeldes, tenaz y violentamente causando muertes y atropellos por el camino: El grupo acabó dispersándose[9].Castillo, Anselmo Bello, el licenciado Silvano Saavedra lograron llegar a la Ciudad, solamente Eusebio se mantenía en el estado aferrado a continuar el movimiento armado, se dirige a Ocotlán para reagruparse pero la noticia de la masacre perpetrada por Huerta en Mochitlán, sembró miedo entre la población y se negaron a participar, regreso a Mezcala y se refugió con su amigo Elías Genaro Ramírez, quien lo mantuvo a salvo hasta el cuatro de junio, cuando el comisario local lo denuncio al prefecto político quien los detuvo; al amanecer del 5 de junio los dos amigos, fueron escoltados para ser fusilados a la Cañada del Zopilote y con gran dignidad se pararon frente al pelotón, y grito con fuerza: :¡Soy inocente! ¡Mi delito es haber luchado en la prensa por la felicidad de Guerrero! ¡Ojalá que mi sangre haga la felicidad de mi querido estado! momentos después sus cuerpos yacían tendidos, fueron sepultados por los vecinos en el panteón del poblado [10]. En la actualidad los restos del joven médico Eusebio Santamaría Almonte, y de Elías Genaro Ramírez reposan en la Rotonda de los Hombres Ilustres, en el panteón municipal en la ciudad de Chilpancingo.