“Me veo contento, orgulloso de haber
participado en el movimiento y ver sus
resultados. Si se volviera a repetir, ahí
estaría yo. No me arrepiento absolutamente
de nada. Vivo tratando de ser consecuente
entre el pensar, el decir y el hacer. Y sigo
peleando.”
[1]
Cervantes Cabeza de Vaca
Representante de le Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo en el CNH

 

El 2 de agosto de 1968 se constituyó una de las más relevantes organizaciones estudiantiles en la historia de México, disidencia crítica y coordinada contra el sistema capitalista mundial y el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970). Fue un movimiento espontáneo, aglutinado como respuesta a la represión de Estado contra estudiantes durante el mes previo, julio de 1968[2]

Se trata del Consejo Nacional de Huelga (CNH).[3] Se conformó con voceros de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM, con representatividad de cada unidad educativa), el Instituto Politécnico Nacional, la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, la Escuela Normal Superior, la Escuela Nacional de Antropología e Historia, El Colegio de México, universidades particulares y públicas del interior de la República ―como la Michoacana de San Nicolás de Hidalgo UMSNH, antecedente del movimiento desde 1966[4] ―, y centros de educación media superior.

A la huelga entraron en principio unos 70 planteles nacionales, con tres delegados por cada uno, y a medida que el número de centros educativos aumentó limitaron su número a dos por escuela con representación rotativa. Pese a la horizontalidad participativa, algunos destacaron por ser portavoces del movimiento o por sus acciones como integradores de la diversidad existente. Ejemplos son Ana Ignacia, Nacha, Rodríguez, Roberta, La Tita, Avendaño Martínez, Félix Hernández Gamundi, Raúl Álvarez Garín, Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, Pablo Gómez Álvarez, Gilberto Guevara Niebla, Roberto Escudero, y Luis González de Alba, entre muchos más. Pese a ser devaluado y difamado en su momento, y durante años, por el Estado, la prensa oficialista y la reacción conservadora, el CNH marcó un hito al asumir los jóvenes su derecho a resistir el autoritarismo sistemático y expresar sus planteamientos libertarios ―en parte eco solidario con las luchas internacionales de la juventud en el mundo de ese momento[5], ―, y al conseguir estructurar y organizar los distintos colectivos estudiantiles, pues congregó a su alrededor propuestas y luchas previas y de su época. [6]

Así, en el primer nivel organizativo al CNH lo rigieron tres normas[7]:

 

  1. Representación sólo de escuelas en huelga, no de aquéllas en paro activo.
  2. Habrá tres representantes por escuela, elegidos en asamblea.
  3. No se admitirá la representación de federaciones, confederaciones, partidos o ligas, sólo de escuelas.

Entre el 2 y el 8 de agosto, el movimiento se reforzó a través de mítines relámpago y la acción de las brigadas, fundamental medio de información, comunicación y concientización. El 8, tras resumir e integrar las peticiones de los representantes, el CNH dio a conocer en seis puntos su pliego petitorio.[8]:

  1. Libertad a los presos políticos.
  2. Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal, relativos al delito de disolución social.
  3. Indemnización a los familiares de los muertos y heridos desde el inicio del conflicto, víctimas de la represión policiaca y de otras fuerzas y mecanismos de seguridad.
  4. Desaparición del Cuerpo de Granaderos.
  5. Deslinde de responsabilidades por parte de los funcionarios públicos y autoridades por los actos de represión de la policía, los granaderos y el Ejército.
  6. Destitución de los generales Raúl Mendiolea Cerecero y Luis Cueto Ramírez ―jefe y sub jefe de la policía del Distrito Federal―, y el teniente coronel Armando Frías ―comandante del Cuerpo de Granaderos―.

Las peticiones no fueron escuchadas, y durante el resto del mes continuó la campaña de represión y difamación por parte de Estado. También se mantuvo firme la resistencia de los estudiantes. No estaban solos, múltiples voces se dejaron escuchar y alzaron en su defensa. Entre ellas, la de un hombre íntegro cuya vida se había vertido a favor de la lucha por las causas colectivas y la libertad: el ingeniero y profesor Heberto Castillo Martínez[9], quien entonces formaba parte de la Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas.

Entre el 20 y el 27 de agosto, Heberto Castillo participó en varios mítines como orador de la Coalición y en el espacio de Telesistema Mexicano, antecedente de Televisa, donde por primera vez se debatió acerca de las causas y la verdad alrededor del CNH y la represión de Estado contra los estudiantes y otros grupos. Esto sucedió el día 21, en el programa Anatomías de Jorge Saldaña.

El 28 de agosto, el Gobierno realizó lo que llamó mitin de desagravio. Pretendiendo contar con el apoyo popular, acarreó a los burócratas nacionales al Zócalo de la Ciudad de México para quitar la bandera rojinegra de la asta central y volver a colocar la nacional. Muchos asistieron evidenciando sus protestas, y se integraron con la manifestación de casi cuatrocientas mil personas congregadas en respuesta a la convocatoria del CNH. Por los altavoces se dio orden de desalojar la plaza, y de inmediato se agredió a los presentes atropellándolos con los carros blindados y ametrallándolos. Hubo muertos y aprehendidos, su cifra aún se desconoce.

Ese día, Heberto Castillo, en la mira del Gobierno, logró huir cuando un grupo de policías intentó secuestrarlo, golpeándolo fuertemente: fisura en el cráneo, herida en el vientre, entre más resultados del ataque[10]. Durante la madrugada del 29 pudo refugiarse en la Ciudad Universitaria, donde fue atendido por los estudiantes de veterinaria. Tras ese amanecer, las brigadas estudiantiles cerraron el mes de agosto con su incansable labor de concientización.