“La señorita Jiménez y Muro, digna representante del esfuerzo de la mujer mexicana en pro del movimiento social en México, se incorporó posteriormente a la causa de Zapata, quien siempre la distinguió y le guardó las consideraciones a que era acreedora aquella insigne y patriota revolucionaria.”
General Gildardo Magaña Cerda
Revolucionario, zapatista,
Ejercito Libertador del Sur
 
 

Dolores Jiménez y Muro, hija de José María Jiménez abogado y funcionario de gobierno liberal y de Atilana Muro, ve la luz del día el 7 de junio de 1850 en el estado de Aguascalientes, en una nación colapsada después de la derrota contra los Estados Unidos[1] donde México perdió más del 55% de su territorio.

Creció en un hogar liberal recibiendo una buena educación que alimentó su gusto por la lectura y la cultura, lo que le permitió formarse como profesora en la época Juarista, con una sólida inclinación a los principios del liberalismo republicano.

En su juventud, Dolores se trasladó con su familia al estado de San Luis Potosí y vivió entre las tertulias literarias y la vida en sociedad de la clase media y alta. Para esos tiempos los liberales promovían la participación social de las mujeres en las artes, los idiomas, la lectura y la creatividad literaria. Leían la libertad de leer la prensa, novelas, libros de historia y de viajes. Asimismo, obtenían enseñanzas modernas para dedicarse a ser escritoras o profesoras. De ahí que con solo 14 años Dolores incursionó en la poesía (1864). Además, fue escritora, periodista y revolucionaria.

En 1874 su talento para la escritura y la poesía ya era reconocidos. Escribió diversos versos en los que rechazaban el intervencionismo y su deseo por tener una patria soberana, libre y justa; lo que motivó al gobierno potosino para la invitarla a participar en las fiestas de Independencia con la declamación de algunos de sus poemas que fueron elogiados por el liberal Benigno Arriaga.

Entre 1873 y 1889 florece un grupo de mujeres periodistas entre ellas Dolores Jiménez y Muro, que aportan a la sociedad la edición de cuatro publicaciones: Las Hijas del Anáhuac, El álbum de la mujer, El correo de las señoras y Violetas del Anáhuac donde difundían principalmente aspectos de la vida social y cultural de su tiempo, pero que, a la vez, fueron el medio para instituir la creación y desarrollo de un periodismo crítico y de denuncia en contra la dictadura porfirista en el cual participa activamente la maestra Jiménez y Muro.

A la par de ese acontecimiento, a los 33 años Dolores queda huérfana de padre y madre y su vida la lleva a tomar conciencia de la condición de los trabajadores, de su miseria y explotación a que son sometidos por el régimen del General Díaz.

Siendo disidente ante el orden dictatorial, Jiménez y Muro comenzó a participar en los llamados Círculos Liberales o de oposición del estado de San Luis Potosí, que eran los espacios de reunión donde se iniciaría la lucha para combatir los abusos en contra de las mujeres y de los trabajadores obreros-campesinos y en 1900 advierte en el estado los primeros levantamientos agrarios generados por la desigualdad, la pobreza y la opresión política, los cuales una década más tarde llevaría al país a la lucha armada.

Un año después de estos incidentes, Dolores se traslada de San Luis Potosí a la Ciudad de México para colaborar con Juana Belén y Elisa Acuña en su recién creado periódico de oposición Vésper, atestiguando entre 1902 y 1903 la clausura de periódicos, la confiscación de imprentas, el espionaje y la persecución policial por lo que las tres fueron arrestadas en calidad de prisioneras políticas.

Al salir de la prisión, se desempeñó como directora de La Revista Potosina y formó parte del Partido Liberal Mexicano compartiendo la militancia con Ricardo Flores Magón. Fue precursora del feminismo al conformar grupos de mujeres maestras, campesinas, intelectuales y obreras para defender los derechos políticos, los derechos sociales y particularmente los derechos de la mujer.

Firme a sus convicciones siendo activista radical, nuevamente es arrestada en 1910 pero desde la prisión continuaría activa buscando cambios para mejorar las condiciones de las mujeres y su anhelo por ver un México donde el progreso a la economía, la vivienda y la reforma agrícola se hiciera realidad. Siendo una mujer sexagenaria se une al presidente Francisco I. Madero y funda el Club Femenil Antirreeleccionista Las Hijas de Cuauhtémoc encabezando una protesta bajo la consigna:

“Es tiempo de que las mujeres mexicanas reconozcan que sus derechos y obligaciones van más allá del hogar”

Con ello da inicio su etapa como mujer revolucionaria, la cual la llevo a tener un lugar en la historia de nuestro país, pues sus aportaciones la distinguieron como un personaje importantísimo dentro del movimiento revolucionario que asumió para lograr la tan anhelada transformación nacional y por ello, sus compañeros de lucha la llamaron “la antorcha de la revolución”.

Entre su legado se encuentra:

  1. La elaboración del Plan Político y Social de Tacubaya (Guerrero, octubre, 31 de 1911) en el cual se desconoce al gobierno de Porfirio Díaz por la suspensión de garantías; se reconoce a Francisco I. Madero como presidente; se exige el restablecimiento de la libertad de imprenta; la protección y dignificación de los indígenas; la disminución de las jornadas de trabajo; la construcción de viviendas para los trabajadores; la abolición de los monopolios y se proclama como ley suprema a la Constitución de 1857 en lo referente al voto libre y a la no reelección.
  2. Formando parte de las fuerzas del General Emiliano Zapata (1879-1919) elabora el prólogo del Plan de Ayala y se le designa como General Brigadier. Dicho Plan se proclamó el 28 de noviembre de 1911 y en él se desconoció al presidente Francisco I. Madero quien fue acusado de traicionar las causas campesinas.
  3. Durante el maderismo promovió que la función de los Clubes fuera organizar la campaña antirreeleccionista en oposición a Díaz y hacer propaganda y activismo clandestino.
  4. A la muerte de Madero y de José María Pino Suárez -febrero 22 de 1913- Dolores Jiménez y Muro difunde entre la población las causas de la lucha y los planes revolucionarios para derrocar a Victoriano Huerta, por lo que en 1914 fue recluida nuevamente durante 11 meses por órdenes del propio Huerta.
  5. Impulsó la primera campaña de alfabetización en 1917 al formar parte de la Secretaría de Educación Pública y participó también en las Misiones Culturales.

Durante ocho años más continuó vigente con tareas periodísticas en el Anáhuac y en el Correo de las Señoras, mientras que en el ámbito literario reunió algunos de sus poemas en el libro Rayo de Luz.

Dolores Jiménez y Muro deja de existir el 15 de octubre de 1925 y con ella, se extingue la flama de la Antorcha de la Revolución.

Material consultado:

González, René. Dolores Jiménez, historia y resistencia. Reporte 32mx, 5 junio, 2020. https://reporte32mx.com/dolores-jimenez-y-muro-historia-y-resistencia-por-rene-gonzalez/ Fue Dolores Jiménez y Muro una revolucionaria veterana. NOTIMEX 06.06.2013. https://www.20minutos.com.mx/noticia/b20168/fue-dolores-jimenez-y-muro-una-revolucionaria-veterana/ Dolores Jiménez y Muro (vida y obra). 3 febrero, 2020 https://jjmlsm.wordpress.com/2020/02/03/dolores-jimenez-y-muro-vida-y-obra/ Dolores Jiménez y Muro (1848-1925). La vida revolucionaria de Dolores Jiménez y Muro. 7 de junio de 2019. En: https://vocesfeministas.mx/la-vida-revolucionaria-de-dolores-jimenez-y-muro/ Murillo, Celeste. Dolores Jiménez y Muro: ¿quién es esa chica?. Géneros y sexualidades, 20 de diciembre de 2014 http://www.laizquierdadiario.com/Dolores-Jimenez-y-Muro-Quien-es-esa-chica Imagen: Dolores Jiménez y Muro, detrás de Pancho Villa y Emiliano Zapata en 1914, en el sillón presidencial. http://www.heroinas.net/2016/06/dolores-jimenez-y-muro-maestra.html


[1] Durante la Guerra de Intervención de los Estados Unidos 1846-1848, México perdió más de 2,400.000 de kilómetros cuadrados de su territorio.