Día Internacional para la Tolerancia,  lucha contra la violencia y la discriminación
“La tolerancia es un acto de humanidad, que debemos alimentar y practicar cada día en nuestra propia vida, a fin de celebrar la diversidad que nos hace fuertes y los valores que nos unen”.

Audrey Azoulay
Directora General de la UNESCO 2019

 

En 1996, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) –en su Resolución 51/95, invito a los Estados Miembros a celebrar el Día Internacional de la Tolerancia el 16 de noviembre. Dicha acción, dio seguimiento al Año de las Naciones Unidas para la Tolerancia de 1995, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993 por la iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)[1]. La ONU se ha comprometido a fortalecer la tolerancia mediante el fomento de la comprensión mutua entre las culturas y los pueblos. La tolerancia no es indulgencia o indiferencia, sino que es el respeto y el saber apreciar la riqueza y variedad de las culturas del mundo y las distintas formas de expresión de los seres humanos. La tolerancia reconoce los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los toros, la gente es naturalmente diversa; solo la tolerancia puede asegurar la supervivencia de comunidades mixtas en cada región del mundo.

Asimismo, la sitúa dentro del marco del derecho internacional sobre derechos humanos elaborado en los últimos cincuenta años y pide a los Estados legislar para proteger la igualdad de oportunidades de todos los grupos e individuos de la sociedad[2].

Por lo tanto, una conducta tolerante implica un discernimiento individual para respetar y aceptar las diferencias políticas, sexuales, raciales y sociales de los demás. De igual manera, la tolerancia se encuentra estrechamente vinculada al deber de toda persona de respetar los derechos humanos de los demás individuos. Dentro de esos derechos podemos mencionar el derecho a la libertad e igualdad y la prohibición de la discriminación, derechos humanos reconocidos en tratados internacionales de los que México es parte[3].

La educación, al ser el medio más eficaz para fomentar la tolerancia, tiene como una prioridad la difusión de los diversos derechos humanos que se encuentran vinculados a ella. Por esto, la UNESCO ha señalado algunos elementos que la impulsan[4]:

  • Utilizar un lenguaje con la ausencia de calificativos raciales, étnicos o de sexo, lo cual puede fomentarse evitando adjetivos y verbos que prejuzguen la descripción de acontecimientos o de personas.
  • La igualdad entre las personas para acceder a los beneficios sociales, a las actividades públicas y a las oportunidades educativas y económicas para todos los grupos, tanto hombres como mujeres, y de cualquier raza, etnia, religión, edad o clase social.
  • El respeto mutuo a la dignidad humana de todas las personas de la sociedad.
  • La igualdad de oportunidades para la participación de las minorías, hombres y mujeres, en el proceso democrático.

Debido a lo anterior, es indispensable la unión entre toda la sociedad para luchar contra la intolerancia; de igual forma es necesaria la cooperación de todos los órdenes de gobierno para impulsar y promover leyes sobre educación y derechos humanos que prohíban los crímenes y las discriminaciones contra las minorías[5].

La tolerancia implica respeto, empatía y solidaridad. Supone ser flexible, saber escuchar, saber observar y aceptar la diferencia como parte normal de nuestra vida, todos somos diferentes, y ahí está la riqueza en este mundo, en su diversidad.

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