Vladimir Lenin Líder comunista y fundador de la Unión Soviética
"Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía.”
 
Vladimir Lenin
Político, filosofo, revolucionario y comunista ruso
 
 
 

Vladimir Ilich Ulianov Lenin nació el 22 de abril de 1870 en Simbirsk, Rusia. Fue un político, filósofo, revolucionario, teórico político y líder comunista. Fundó el Partido Comunista Ruso y dirigió la Revolución Bolchevique, siendo el arquitecto del Estado soviético. Ha sido considerado como el más grande líder revolucionario y pensador desde Marx. La Revolución rusa de 1917 no sólo acabó con un imperio de 300 años, sino que transformó totalmente el sistema político y económico del país dando origen al primer sistema comunista de la historia y tuvo una influencia enorme sobre el resto del mundo.

Históricamente, el imperio ruso se había caracterizado por ser una nación rural, constituida mayoritariamente por una población que vivía fuera de las ciudades, con un alto porcentaje de campesinos sin tierra, empobrecidos, en condiciones de profunda desigualdad, con grandes masas de población muy pobre y una pequeña élite muy rica, gobernadas por una monarquía absolutista. Lenin estudió en las universidades de Kazán y San Petersburgo, en donde se instaló como abogado en 1892. Se mudó a la ciudad de Samara, sitio en el que generó una base de militantes que estaba compuesta en gran parte de campesinos rusos. Debido a las luchas legales que Lenin vivió en un sistema judicial sesgado por las clases, reforzó sus creencias marxistas. Desde muy joven se dedicó al estudio del marxismo y a la militancia revolucionaria. Con el tiempo, Lenin se enfocó más en la política revolucionaria. Dejó Samara a mediados de la década de 1890 para tener una nueva vida en San Petersburgo, la capital rusa en ese momento. Allí convivió con otros marxistas de ideas afines y comenzó a tomar un papel cada vez más activo en sus actividades. En diciembre de 1895, Lenin y varios otros líderes marxistas fueron arrestados; [1] no obstante, Lenin, además de ser arrestado, fue exiliado en Siberia, donde permaneció durante 3 años y se dedicó al estudio sistemático de las obras de Marx y Engels. Asimismo, elaboró su primer trabajo sobre la aplicación del pensamiento marxista en un país atrasado como Rusia (El desarrollo del capitalismo en Rusia), señalando el avance de la revolución industrial pese al carácter semifeudal de las estructuras económicas imperantes. Tras su liberación en 1900, partió al exilio en Suiza y fundó en Ginebra el periódico Iskra (La Chispa) en colaboración con Plejánov; para entonces publicó la obra Qué hacer (1902), en la que defendió la posibilidad de hacer triunfar en Rusia una revolución socialista con tal de que estuviera dirigida por una vanguardia de revolucionarios profesionales decididos y organizados como un ejército[2].

A principios del siglo XX Rusia era un país atrasado, atravesaba una profunda crisis económica y estaba liderada entonces por el zar Nicolás II Romanov, quien era extremadamente impopular, sin pericia en el gobierno, pero apoyado por la nobleza, la burocracia y la iglesia. En 1904, Rusia entró en guerra con Japón, la cual se extendió cerca de dos años. Este conflicto tuvo un gran impacto económico en la sociedad rusa. Después de varias derrotas y un quebranto militar y económico considerable, Nicolás II aceptó la mediación de Estados Unidos para finalizar el conflicto. Las manifestaciones y reclamos surgieron por todo el imperio. El zar Nicolás II no atendió a las solicitudes de la llamada Revolución de 1905, sino que procedió a reprimirla con fuego y sangre, resultando esto en el tristemente célebre Domingo Sangriento en que la Guardia Imperial rusa acribilló a los manifestantes. A pesar de esto, hubo otros atentados. En uno de ellos pereció un tío de Nicolás II y, además, se sublevaron los marinos en los puertos, como el caso del acorazado Potemkin. Una gran huelga paralizó la industria y los revolucionarios, dirigidos por Lenin, Trotski y otros marxistas, alentaban la revolución. La situación no podía ser más compleja para la estabilidad y continuidad del régimen zarista. los ciudadanos de todos los ámbitos de la vida comenzaron a expresar su descontento por la estructura política y pidieron reformas. El Zar acepto promulgar una Constitución cediendo derechos civiles a población, lo cual transformaba el régimen autocrático en un régimen semiconstitucional. Ante la demora en la aplicación de las reformas que el pueblo ruso exigía, el ala más radical de los revolucionarios, el Partido Bolchevique, ganó partidarios a ritmo acelerado hacia el otoño de 1917, sentando las bases para la Revolución de Octubre. Pero Lenin no estaba satisfecho. Argumentó una revolución real y completa, una que podría conducir a la Revolución Socialista y podría extenderse fuera de Rusia. En 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, empezó a hacer campaña para transformar la guerra en Europa en una revolución de todo el proletariado. Los rusos se alzaron para derrocar al zar Nicolás II en una guerra civil que costó más de un millar de muertos al país. Después de la caída del zarismo en febrero de 1917, Lenin volvió a Rusia y llegó a Petrogrado el 3 de abril. Su retorno fue un acontecimiento capital para el partido y para la revolución. El 4 de abril intervino con sus célebres Tesis de Abril, que desarrollan su genial programa de lucha para pasar de la revolución burguesa democrática a la revolución socialista bajo la consigna: “¡Todo el poder a los Soviets!”. Seis meses después, bajo su liderazgo, los bolcheviques tomaron el poder. La Revolución de Octubre, liderada por Vladimir Lenin, derrocó el régimen del zar Nicolás II, quien tuvo que abdicar y, como consecuencia, se instaló un gobierno provisional. Poco después, en 1922 se constituyó oficialmente un Estado denominado la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), pero no fue hasta febrero de 1924 que fue reconocida oficialmente por las potencias Gran Bretaña, Francia e Italia. Vladimir Lenin se conviertió en el primer líder del Estado al ser nombrado presidente del Consejo de las Repúblicas Socialistas Soviéticas[3].

Durante su gobierno, que sucedió entre 1917 y 1924, el líder revolucionario aplicó reformas que cambiaron el curso de Rusia en el siglo XX, dentro de ellas sobresalen las expropiaciones de las tierras de los nobles para dárselas a los campesinos con el objetivo de realizar una justa distribución de tierras. Lenin también universalizó la educación y legisló a favor del proletariado, dándoles 8 horas de trabajo al día, sistema de pensiones y logró firmar la paz con Alemania[4].

En el año de 1916, el líder de la Revolución Rusa escribió un libro muy relevante para entender el mundo del naciente siglo XX, poco antes del gran cambio político en su país: El imperialismo, fase superior del capitalismo. Este es uno de los escritos más emblemáticos de Vladimir Lenin. De acuerdo con su autor, se trató de un folleto popular escrito con prudencia para eludir la implacable censura zarista. Dentro del texto Lenin sostiene que son cinco los rasgos fundamentales del imperialismo[5].

  1. La concentración de la producción y del capital llegada hasta un grado tan elevado de desarrollo, que ha creado los monopolios, los cuales desempeñan un papel decisivo en la vida económica
  2. La fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este ‘capital financiero’, de la oligarquía financiera
  3. La exportación de capitales, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particularmente grande
  4. La formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo, y
  5. La terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes

El libro mencionado fue publicado mientras se vivía la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Para Lenin, no había ninguna duda de que ésta era una guerra imperialista por un nuevo reparto del mundo entre las potencias.

Dentro de los principales aspectos del leninismo como desarrollo consecuente del socialismo se encuentran:

  • La reivindicación del materialismo y de la dialéctica contra el idealismo y el mecanicismo, bases filosóficas de la política oportunista (espontaneísmo y reformismo)
  • El estudio de la cuestión agraria y la consideración del campesinado como principal aliado del proletariado en la fase de revolución democrática
  • El reconocimiento del derecho de autodeterminación de todos los pueblos y la necesidad de que el proletariado participe en los movimientos de liberación nacional
  • El objetivo de la destrucción del Estado capitalista y construcción del Estado correspondiente a la dictadura del proletariado (poder popular) es el criterio que permite delimitar a la corriente revolucionaria en el movimiento obrero
  • El partido es el instrumento de la revolución, que aporta a la conciencia socialista a los trabajadores y les dirige en su lucha por el poder
  • La crisis revolucionaria es la conjunción de un hecho objetivo (la situación revolucionaria o la imposibilidad de las clases dominantes de mantener su anterior situación de dominio) con un hecho subjetivo (la iniciativa revolucionaria de las masas dirigida por el partido)

La característica principal del leninismo es la unión entre la teoría y la práctica. El leninismo se ha elaborado como un conjunto de respuestas prácticas en el curso de las luchas por el socialismo, las cuales Lenin nunca llegó a sistematizar[6].

El nuevo país que Lenin ayudó a contruir se convirtió en una potencia económica, política y militar, provocando una gran transformación política en el mundo al establecer una referencia de organización que ponía en el centro a la clase trabajadora, campesina y al pueblo. Asimismo, representó un sistema alternativo al capitalismo para los partidos y sindicatos en muchos países e inspiró a otros movimientos revolucionarios como en China y Cuba, aunque también, con el transcurso del tiempo, a la salida de Lenin del poder y la llegada de Stalin se vivió en el naciente estado ruso una enorme represión y vulneración a los Derechos Humanos, así como crisis y periodos de mucha pobreza. Vladimir Lenin falleció el 21 de enero de 1924 a los 54 años. La autopsia reveló que sus arterias cerebrales se encontraban en pésimas condiciones (sufría aterosclerosis) y la historia clínica del ilustre paciente coincide con este fatal evento, ya que en los años previos a su muerte Lenin sufrió varios infartos cerebrales, cuyas secuelas arrastró durante el tiempo. Después de su muerte, el poder cayó en manos de Joseph Stalin, quien se había disputado el liderazgo de la URSS con León Trotski[7].

El siglo XX no se puede entender sin todas las repercusiones de la Revolución de 1917. Éste ha sido uno de los periodos más estudiados por los historiadores y organizaciones políticas y sociales, pues la alternativa que ofreció como modo de producción y organización despertó interés en los sectores progresistas, de izquierda y revolucionarios de todo el mundo, así como también de antagonismos y temores. No obstante, es menester aducir que el marxismo, histórico y actual, tampoco puede prescindir de las contribuciones del pensamiento político y filosófico de Lenin.


[1] https://www.biography.com/political-figure/vladimir-lenin
[2] https://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/lenin.htm
[3] https://www.telesurtv.net/news/creacion-union-sovietica-urss-revolucion-octubre-lenin-20181227-0020.html
[4] https://www.france24.com/es/historia/20200422-lenin-aniversario-urss-socialismo-leninismo-marxismo
[5] https://www.proletarios.org/books/LENIN-Imperialismo-fase-superior-del-capitalismo.pdf
[6] https://www.aporrea.org/actualidad/a16007.html
[7] https://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/05/08/noticias/1336477092.html

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