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El general Heriberto Jara Corona nació el 10 de julio de 1879, en la colonia Centro Obrera, ahora llamada Emilio Carranza, en Nogales, en el estado de Veracruz. Fue un militar y destacado Diputado del Congreso Constituyente de 1917, siendo el encargado de impulsar diversas reformas y la incorporación de garantías sociales en varios artículos de la Constitución que actualmente nos rige[1].
Estudió en la Escuela Modelo de Orizaba, siendo alumno de Enrique Laubscher; cuando su familia se trasladó a Pachuca, Hidalgo, ahí Jara ingresó en 1892 al Instituto Científico y Literario Autónomo, ICLA, lugar donde conoció a Alfonso Cravioto y Efrén Rebolledo, quienes serían como él, unos destacados revolucionarios. Estudió la carrera de tenedor de libros en Pachuca, Hidalgo. Con diecinueve años, se integró al Partido Liberal Mexicano, en el que llegó a ocuparse de la propaganda en Orizaba. Ahí también fundó la primera Liga de Resistencia de los Obreros de Nogales, con lo que su participación política y sindical dio inició. Tiempo después participó en la huelga de Río Blanco de 1907; en la que se consideró a Heriberto Jara como uno de los principales dirigentes del movimiento, debido a su participación fue apresado. Después de ser puesto el libertad, se trasladó al puerto de Veracruz, donde fue tenedor de libros, al tiempo que empezó a escribir en periódicos como "La Opinión" y "El Dictamen"[2].
En México, en 1916 estuvo como diputado al Congreso Constituyente. En las reuniones de Querétaro formó parte del grupo de diputados progresistas, entre los cuales estaban Francisco J. Múgica, Alfonso Cravioto y Luís G. Manzón, que modificó el proyecto original de Carranza para incluir en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos las garantías sociales consagradas en los artículos 3°, 27 y 123, referentes a la educación, la propiedad de la tierra y los derechos de los trabajadores, respectivamente. Heriberto Jara fue embajador en Cuba (1917-1920), senador (1920-24) y gobernador electo de Veracruz (1924-1927). En 1939 asumió la presidencia del entonces Partido de la Revolución Mexicana y con el siguiente mandatario, Manuel Ávila Camacho, quedó al frente de la recién creada Secretaría de Marina[3]. En vísperas de las elecciones, al asumir este puesto el 2 de noviembre de 1939, Jara expresó[4]:
“la Revolución ha dejado de ser ya el concepto impreciso y vano… es ahora la forma como el pueblo de México desenvuelve su propia vida… el régimen del presidente Cárdenas… y las conquistas sociales, económicas y políticas logradas y afirmadas… constituye la irrefutable prueba de la total identificación que existe entre la Revolución y el pueblo… la vida de la Nación se expresa en el establecimiento de las Instituciones Revolucionarias, en las que, en el aspecto político, la más importante seguramente es el Partido de la Revolución Mexicana… (cuya) organización y su funcionamiento obedecen a un concepto de la democracia más ajustado a nuestra realidad social; integrado con un criterio clasista por las fuerzas activas más limpias del pueblo, por los cuatro sectores que son fundamentales en nuestra nacionalidad; por los soldados del glorioso Ejército de la República…”
Dentro de las décadas de 1950 y 1960 Heriberto Jara destacaría su activismo dentro del Consejo Mundial por la Paz (mediante el cual la Unión Soviética promovía la coexistencia pacífica y el desarme nuclear) y del Movimiento de Liberación Nacional (formación donde confluían las diversas corrientes de izquierda en México), así como su presencia en publicaciones periódicas nacionales como El Día, Política o Siempre. Se hizo acreedor al Premio Stalin de la Paz entre los pueblos (1951) y a la Medalla Belisario Domínguez del Senado de la República (1959) [5].
El militar y político mexicano, Heriberto Jara falleció en la ciudad de México el 17 de abril de 1968.
[1] https://www.gob.mx/inafed/articulos/sabes-quien-fue-heriberto-jara-corona
[2] http://www.memoriapoliticademexico.org/Biografias/JCH79.html
[3] https://www.gob.mx/inafed/articulos/sabes-quien-fue-heriberto-jara-corona
[4] http://www.memoriapoliticademexico.org/Biografias/JCH79.html
[5] http://www.ahunam.unam.mx/consultar_fcu?id=3.13
El 5 de julio de 1829, la ciudad de Oaxaca, en el estado homónimo, es lugar de nacimiento de Ignacio Mariscal Fagoaga, político, jurista, diplomático y escritor mexicano que supo defender la causa liberal. Lo ve morir la Ciudad de México, entre el 16 y el 17 de abril de 1910[1].
Ignacio Mariscal Fagoaga fue hijo del diputado Mariano Mariscal y Espinosa, activo en la lucha contra las tropas estadounidenses durante esta invasión (1846-1848). Estudió leyes en el Instituto de Artes y Ciencias de la ciudad de Oaxaca, titulándose el 23 de diciembre de 1849. Su vida se integró con la de otros dos oaxaqueños: Benito Juárez y Porfirio Díaz. En 1854 emigró a la Ciudad de México para apoyar las manifestaciones en contra del gobierno de Antonio López de Santa Anna, y estuvo a favor del Plan de Ayutla. Benito Juárez, nombrado gobernador de Oaxaca al triunfo de levantamiento de Ayutla, convocó elecciones para nombrar a los representantes estatales al Congreso Constituyente de 1856: entre ellos estuvo Mariscal, quien resultó parte de la Comisión de Justicia del importante encuentro, junto con Francisco Zarco e Ignacio C. Vallarta. De las discusiones de todos los partícipes de este importante encuentro surgiría la Constitución de 1857[2].
Cuando los conservadores desconocen a Juárez y su gobierno y éste decide instalar los poderes republicanos en Veracruz, Mariscal Fagoaga fue con él. Ahí fungió como consejero jurídico y participó en la redacción de la Leyes de Reforma. En 1861, al triunfo liberal regresó con el Gobierno a la Ciudad de México, para intervenir de manera particular en la aplicación de la Ley de Desamortización de los Bienes del Clero. Ese mismo año volvió a ser electo diputado por Oaxaca, en la II Legislatura. Con la Intervención Francesa en puertas, en 1863 Ignacio Mariscal fue designado ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y poco después, oficial mayor de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Cuando Juárez y su gabinete se vieron de nuevo obligados a desplazar la sede del Gobierno, en esta ocasión a San Luis Potosí, la carrera diplomática de Ignacio Mariscal dio inicio como consultor jurídico y secretario de la representación mexicana en Washington, D.C., con el objetivo de lograr el apoyo de los Estados Unidos ante el invasor.
Durante toda la etapa de ocupación gala, y del Imperio de Maximiliano, mariscal Fagoaga se vio obligado a permanecer en los Estados Unidos. Pudo regresar al triunfo de la república liberal juarista, reincorporándose al servicio público en cargos como presidente del Tribunal de Justicia del Distrito y Territorios Federales, diputado, y secretario de Justicia e Instrucción Pública, espacio éste entre cuyas responsabilidades estuvo presentar un proyecto de Ley de Amparo.
En 1869, Juárez nombró a Ignacio Mariscal enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en Washington. Dos años después, en 1871, ascendería a Ministro de Relaciones Exteriores. Al subir Porfirio Díaz a la presidencia —tras pronunciarse contra Sebastián Lerdo de Tejada con el Plan de Tuxtepec—, reconoció la labor de su paisano, designándolo en los mismos puestos que había tenido durante el gobierno de Juárez. La excepción fue un espacio de docencia: la dirección de la Escuela Nacional de Jurisprudencia[3].
Durante la presidencia de Manuel González (1880-1884), Mariscal fue ministro plenipotenciario en Gran Bretaña, interviniendo a favor de la reanudación de relaciones con ese país. En 1885 fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores, cargo que desempeñó hasta su muerte, el 17 de abril de 1910, en la Ciudad de México. Ignacio Mariscal Fagoaga fue un hombre de amplia cultura. Su dominio de la lengua inglesa le permitió traducir al castellano a autores como William Shakespeare y Edgar Allan Poe, entre otros. En 1882 fue nombrado miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, y en 1909 fue nombrado presidente de la misma, cargo que ocupó hasta su muerte. Ejemplos de su obra escrita son Exposición sobre el código de procedimientos penales (1880), Historia de las dificultades entre México y Guatemala (1882), Don Nicolás Bravo o la clemencia mexicana (1900), Episodios de la vida de Juárez (1906) y su antología Poesías (1911, póstuma) [4].
[1] https://www.senado.gob.mx/comisiones/asuntos_indigenas/docs/Efemeride_16041910.pdf
[2] https://humanistas.org.mx/Mariscal.htm
[3] idem
[4] http://www.academia.org.mx/academicos-1910/item/ignacio-mariscal-fagoaga
Andrés Eligio Quintana Roo nació el 30 de noviembre de 1787, en Mérida, Yucatán. Fue un abogado, poeta y político novohispano, insurgente en el proceso de independencia de México. Diputado en el Congreso de Chilpancingo. Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, fue quien hizo la declaratoria de Independencia en 1813. Redacto el manifiesto al país con motivo de la declaración de Independencia el 28 de septiembre de 1821. Y Subsecretario de Relaciones de Agustín de Iturbide. Ministro de Justicia de Antonio López de Santa Anna. Primer presidente de la Academia de Letrán. Esposo de Leona Vicario[1]. Su vida estuvo marcada por acontecimientos contundentes e importantes. Su oposición a la colonia española le convirtió en uno de los insurgentes y revolucionarios más importantes de la historia mexicana; sus ideas, pensamientos y acciones fueron determinantes para la libertad e independencia.
Andrés Quintana Roo, inició sus estudios en el Seminario Conciliar de su ciudad natal y cursó los estudios de Derecho en la Universidad de México. Pasante en el bufete del doctor Pomposo, conoció a su pupila, Leona Vicario, -reconocida como heroína de la independencia de México- mujer, independiente, culta ilustrada, quien posteriormente se convertiría en el amor de su vida, esposa y compañera de lucha[2]. La pareja inmediatamente coincidió en ideales e intereses políticos, por lo que compartieron su apoyo a la causa independiente, y poco a poco se fueron involucrando cada vez más en el movimiento. Durante los primeros días de la insurgencia, Ignacio López Rayón, le pide a Andrés Quintana Roo, quien tenía conocimientos de imprentas, apoyar la creación y difusión del primer periódico de la prensa insurgente el “Ilustrador Americano” las páginas de aquel medio de comunicación sirvieron para combatir desde la convicción y la pasión la colonización española. Rayón consideraba que Andrés por su elocuencia, cultura y conocimiento, era mucho más útil para la insurgencia con la pluma que con el fusil y, por ello, durante varios años, el yucateco trabajó en la prensa insurgente, posteriormente también fundo el "Semanario Patriótico Americano”, orientado a difundir el lado positivo de la política y el derecho de igualdad. Junto con Leona, quien también ejercía el periodismo y colaboraba en ambos periódicos, Quintana Roo fue sin duda, uno de los grandes precursores del periodismo durante y después de la lucha por la Independencia, además de prolífico poeta y escritor.
Desde su juventud Andrés estuvo vinculado a la política. Aprendió de los ideales de su padre, quien junto con otras personalidades luchó contra el trato de esclavitud y servidumbre a la que sometieron a los indígenas. Por lo que desde 1813, se vio motivado a participar para cambiar las cosas y fue miembro del Congreso de Anáhuac. Su labor se extendió hasta el 15 de diciembre de 1815, y durante su permanencia dirigió la Asamblea Nacional Constituyente. Además, participó en la escritura de la Declaración de la Independencia. Sus intervenciones políticas lo convirtieron en una amenaza para los que estuvieron a favor de España. Él siempre tuvo firmes y claras sus ideas de libertad, e independencia, las persecuciones y acosos no se hicieron esperar, inclusive atentaron en contra de la vida de su esposa su compañera de ideas y luchas en pro de la libertad de México, quien también estaba por su cuenta muy involucrada y comprometida con la lucha independiente, financiando ropa, medicinas y armamento y coordinando una red de mensajería. Vivian a “a salto de mata” y apenas en 1817, la pareja había tenido a su primer hija Genoveva, por lo que los enemigos la usaron para amenazar a Quintana. En 1818 intentaron ejecutarla, pero sin embargo el abogado movió a sus contactos e introdujo una petición de amnistía y la vida de su prometida fue perdonada, obtuvo el indulto tanto para su esposa como para él. Es así como su casa les es restituida y logran establecerse en 1818, en la ciudad de México, Andrés se dedicó al ejercicio de abogado y a escribir obras literarias e históricas. Con el triunfo independentista el abogado continua en la política y es electo diputado, senador, presidente del Tribunal Supremo de Justicia y secretario de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Valentín Gómez Farías[3].
Además de ser un reconocido jurista, Andrés Quintana Roo fue un ensayista y prolífico escritor, como lo demuestran los diversos artículos periodísticos, sus discursos de prosa enérgica y rotunda y los interesantes y escasamente conocidos escritos políticos de la época insurgente. Sus poesías se publicaron en El Diario de México. Colaboró como periodista en El Semanario patriótico americano, El Ilustrador americano, El Federalista, El Correo de la Federación y El Diario de México[4].
En 1842 Andrés Quintana Roo sufrió la muerte de su esposa y compañera de luchas Leona Vicario, dejándolo devastado. La tristeza se apoderó de su vida y la soledad fue su compañera. Rápidamente lo alcanzó la vejez y pasó el tiempo entre las labores de la Suprema Corte de Justicia. El abogado y político, Andrés Quintana Roo, falleció a los 64 años en la ciudad de México el 15 de abril de 1851. Sus restos descansaron en la Columna de la Independencia desde 1925 hasta el 30 de mayo de 2010, fecha en que fueron trasladados al Museo Nacional de Historia[5].
Gran legado dejó al periodismo crítico y a la libertad de expresión en el país el preclaro jurista y periodista don Andrés Quintana Roo. Los temas que desarrolló siempre estuvieron relacionados con la política, la historia, la libertad, igualdad, y justicia. El Prócer de la independencia que contribuyó a la construcción de la nación a través de sus leyes, fue precursor e impulsor de la formación institucional de la nación, de su marco jurídico y de los principios rectores de la misma que permitieran la creación y desarrollo de un pueblo libre, independiente y soberano donde se priorice el respeto a la dignidad humana.
[1] http://www.elem.mx/autor/datos/3181
[2] https://www.tamaulipas.gob.mx/fomentocivico/personajes-historicos/andres-quintana-roo/
[3] https://www.tamaulipas.gob.mx/fomentocivico/personajes-historicos/andres-quintana-roo/
[4] https://www.ecured.cu/Andrés_Quintana_Roo
[5] https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/8184/Andres%20Quintana%20Roo
La Comisión Nacional de Derechos Humanos ha tenido conocimiento del 45° Informe Anual sobre Prácticas de Derechos Humanos 2020 (“The annual Country Reports on Human Rights Practices“), elaborado por el Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, mismo que fue sometido a su Congreso, a efecto de informar acerca de la situación relativa a las “graves formas de violaciones y abusos contra los derechos humanos reconocidos internacionalmente” en 195 países. Dentro de dicho Informe se encuentra el Reporte relativo a nuestro país, y fue hecho público el 30 de marzo pasado.
José Maximiliano Revueltas Sánchez, conocido como José Revueltas, nació el 20 de noviembre de 1914 en Santiago Papasquiaro, Durango. Miembro de una frillante familia artística junto con sus hermanos el músico y compositor Silvestre, el pintor Fermin y la actriz Rosaura. José fue escritor, revolucionario y activista político. Llevó siempre su compromiso social a la militancia, por lo que fue apresado en diferentes ocasiones en Lecumberri y en las Islas Marías. Debido a esas experiencias realizó diversas novelas, entre las más célebres, se encuentran: Los muros de agua (1941) y El apando (1969) [1].
A los 13 años abandona la escuela y se refugia en la Biblioteca Nacional donde empieza a leer al escritor ruso Fiodor Dosteievski, aspectos religiosos y la Biblia. Su interés por la existencia de Dios lo lleva a conocer la obra de Marx y Engels. Impactado por el pensamiento en defensa de los pobres y los explotados de la tierra del marxismo, profundiza su estudio de la mano de un joven apodado Trotsky, quien le facilita el ingreso al entonces clandestino, Partido Comunista Mexicano (PCM), situación que le vale una estancia de seis meses en una correccional (1929) debido a que asistió a un acto organizado por el PCM en el Zócalo de la Ciudad de México, es acusado de participar en la protesta. Tiempo después permaneció en dos confinamientos en las Islas Marías, prisión de alta seguridad en el Pacífico: cuatro meses la primera vez (1932) junto con otros militantes por participar en una huelga de trabajadores en Nuevo León y nueve la segunda (1934). De esta experiencia carcelaria nació el libro Los muros de agua, terminada el 3 de octubre de 1940. En 1948 estrena su obra de teatro Israel. En ella aborda el tema del desamparo y el racismo sufrido por una familia negra y un migrante en EE.UU. En 1949 publica “Los días terrenales”, obra en la que analiza y cuestiona el dogmatismo del PCM[2]. En 1958, apoya la huelga del Movimiento Ferrocarrilero, por mejoras salariales y democracia sindical, el movimiento es derrotado, los trabajadores despedidos o detenidos y algunos asesinados, Revuelas es detenido. Silvestre un convencido hombre de izquierda, admirador profundo de la revolución cubana, durante su vida mantiene encuentros y desencuentros con el Partido comunista mexicano y otras organizaciones de izquierda. En 1968 estalla la protesta estudiantil en el mundo y México no es la excepción, y Revueltas participa activamente en la lucha quedándose con los estudiantes en la UNAM. La respuesta del gobierno es una brutal y violenta represión en contra del movimiento estudiantil. El 16 de noviembre de 1968 José Revueltas es detenido condenado a 16 años de prisión en la Cárcel de Lecumberri, acusado de incitación a la rebelión, asociación delictuosa, sedición, daño a la propiedad, ataques a las vías de comunicación, robo, acopio de armas, homicidio y lesiones, por su participación en el Movimiento Estudiantil de 1968 que culmina con la masacre del 2 de octubre de ese año en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco. El 10 de diciembre de 1969 inicia junto a sus compañeros una huelga de hambre por tiempo indefinido que tendrá graves consecuencias para su salud. Es liberado en mayo de 1971 con liberta bajo palabra[3].
Elena Poniatowska, quien lo entrevistó varias veces, recuerda: “En 1968, aunque todavía era un hombre fuerte, entró a la cárcel porque se echó la culpa de todo el movimiento de ese año”, Poniatowska describe al narrador, guionista, activista y teórico marxista como “un héroe, desde muy joven tenía esta vocación, esta actitud y vocación de héroe ante la vida (...) Era el hombre más bondadoso que cualquiera podía conocer.” [4].
Además de escribir novelas y cuentos, también fue guionista, ensayista y crítico político; analizó tanto las estructuras económicas de México, como el sistema universitario. De su obra cuentística destacan: Dios en la tierra (1961) y Material de los sueños (1974). En 1967 recibió el Premio Xavier Villaurrutia por su trayectoria literaria[5].
El escritor y activista político falleció el 14 de abril de 1976 y fue inhumado el 16 en el panteón francés de La Piedad, en la ciudad de México. Su funeral reprodujo lo que fue su vida, una lucha contra el burocratismo y el Estado burgués protagonizado por sus amigos, quienes a la voz de La Internacional y los gritos de ¡Viva Revueltas! Y ¡Muera el Gobierno!, expulsaron al secretario de Educación del gobierno de Luis Echeverría[6].
En el año 2014, como parte de los festejos por el centenario del escritor, el Fondo de Cultura Económica (FCE) inauguró su librería José Revueltas, en la capital de Durango; además, se anunció una edición conmemorativa de la novela Los errores, que cumple 50 años, y la redición de El árbol de oro: José Revueltas y el pesimismo ardiente, de Philippe Cheron, así como José Revueltas: una literatura del lado moridor, de Evodio Escalante; así como dos mesas de discusión en torno autor y una exposición[7].
[1] https://www.cultura.gob.mx/joserevueltas/
[2] https://www.telesurtv.net/news/mexico-aniversario-luctuoso-jose-revueltas-20200414-0045.html
[3] http://www.elem.mx/autor/datos/2656
[4] https://www.jornada.com.mx/2014/01/19/cultura/a02n1cul
[5] https://www.cultura.gob.mx/joserevueltas/
[6] https://www.telesurtv.net/news/mexico-aniversario-luctuoso-jose-revueltas-20200414-0045.html
[7] https://www.jornada.com.mx/2014/01/19/cultura/a02n1cul




